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lunes, 20 de agosto de 2012

Historia de Eloísa y un Payaso




Historia  de Eloísa y un payaso
Nació entre bambalinas, su mundo era mágico, en el escenario se interpretaban toda clase de papeles, el que más le gustaba era el de payaso.
Siempre solía ver las actuaciones detrás del telón, de esta manera podía imitarlos sin llamar la atención de los demás, pasaba desapercibida, nadie la tenía en cuenta, ni ella misma.
Se comportaba como si todo lo que la rodeara fuera normal pero a la vez fantástico, lo que más le gustaba era hacer reír, por esta razón era feliz cuando interpretaba el personaje del payaso.
Había nacido una estrella, pero nadie se dió cuenta porqué en realidad no brillaba, no era linda, ni su rostro ni su cuerpo era el de una vedette, pero su interior era grande, hermoso, lleno de ilusiones y bondad, siempre estaba dispuesta para ayudar a sus compañeros, sobre todo al payaso cuando estaba maquillado, que no se le podía reconocer, era cuando no se separaba de él, lo seguía allá donde iba.
Se engañaba dejándose llevar por sus sueños y sus fantasías de payaso, quería parecerse tanto a él, que sin darse cuenta se iba convirtiendo en el payaso más triste que pudiera existir, a medida que iba creciendo se iba transformando, dejaba de ser aquella niña que siempre reía  y su mayor ilusión era interpretar el papel del payaso. Dejó de ver el teatro detrás del telón.
El payaso que ella siempre admiraba ya no hacía reír al público, para ello antes de salir a escena tenía que traerle una copa de Whisky, pero cada vez necesitaba beber más, convirtiéndose en un bebedor y el público que se reía del personaje del payaso comenzó a reírse de él, comenzó a ser un gran payaso fuera de los escenarios, todos se reían de él, incluso sus compañeros esos que él los consideraba amigos.
Ella ya no quería ser payaso, no quería que le pasara lo mismo, no podía comprender que la risa se tuviera que animar con la bebida, creía que la risa era, ser feliz, sentir la amistad de los que tienes al lado, repartir sueños y alegría, no podía comprender de qué manera se volvió el payaso de sus sueños, al que ella siempre seguía.
Ahora lo sigue a todas horas, él no se quiere quitar el traje de payaso, va por las calles vestido igual que en escena, su vida se convirtió en un teatro.
Años más tarde ella se convirtió en una hermosa joven llamada Soledad, en realidad se llamaba Eloísa, el nombre de Soledad se lo pusieron cuando era pequeña, ella siempre decía que cuando fuera mayor quería ser un payaso, solo que no quería que nadie saliera con ella a escena, quería actuar sola  y por esa razón todos la llamaban Soledad.
Sin darse cuenta se convirtió en el lazarillo del payaso, no podía separarse de él, se sentía apenada, no podía soportar que el payaso se comportara de este modo, estaba tan ligada a él que no se daba cuenta que lo que lo que sentía era amor hacia él.
El payaso de nombre Gabriel, era veinte años mayor que ella y el que necesitara beber para hacer reír al público en realidad no era verdad, bebía por el amor que sentía por ella, por esa diferencia de edad que a medida que ella iba creciendo se hacía más notable y la amaba demasiado como para que ella se diera cuenta.
Disimulaba su dolor con la bebida de esta manera la tendría a su lado, sabía que ella no tendría el valor de apartarse de él.
Una mañana fría de invierno Eloísa se levantó muy temprano, se sentía muy nerviosa, como si presintiera algo malo, corrió a la caravana del payaso y él no estaba, sintió un escalofrío por todo el cuerpo y pensaba que si le había sucedido algo al payaso....... ¿Que sería de ella? Corrió nuevamente a su caravana y lo encontró muerto de frío, sin apenas abrir los ojos, sintió tanto miedo por perderlo que pidió ayuda a sus compañeros y lo entró en su casa, ella iba murmurando que no le sucediera nada, que no podría vivir sin él, Gustavo que era uno de los compañeros del payaso le dijo....   no temas, si no es la primera vez que duerme aquí, si desde que viniste al mundo él siempre sin darte cuenta te ha estado velando para que nunca te suceda nada malo, siempre te ha querido, te considera como la única familia que tiene, pero con los años se ha enamorado de ti y lo que tiene es una grave enfermedad de amor, el que tú seas tan joven y él tan mayor y no poder hacer nada por cambiar las cosas, sólo consigue cambiarlos con el alcohol.
El me cuenta que cuando bebe sueña y te ve detrás de las cortinas del teatro imitándole y riéndote a carcajadas y él más hace el payaso para que tú te diviertas, yo te digo que algún día lo vamos a encontrar tieso de tanto beber.
Eloísa hizo una promesa, si se recupera le pedirá que se case con ella, en realidad ella no ve la diferencia de edad, solo ve la persona que era cuándo actuaba, un gran payaso. "El que ella siempre imitaba".
Ahora se da cuenta del porqué sólo lo seguía cuándo estaba maquillado y vestido de payaso, sólo era eso, un payaso que al mirarle a los ojos sentía tanta ternura, tanto cariño que le daba miedo dejar de sentir  estos sentimientos.
Era cariño lo que sentía de pequeña, pero al hacerse mayor se convirtió en amor, pero lo iba sobrellevando por miedo a que él se alejara de ella al darse cuenta de sus sentimientos hacia él.
Jamás podría pensar que la necesitaba hasta convertirse en un borracho solo por amor, no hubiera sucedido si él le hubiera declarado su amor.
Sin darse cuenta han estado viviendo toda la vida el uno para el otro queriéndose y respetándose, dando lo mejor de ellos mismos y ocultando tanto amor que sentían.
Al escuchar todo lo que le contó Gustavo se iba sintiendo la mujer más desgraciada y a la vez más feliz del mundo, vuelve a sentir la ilusión de ser un gran payaso, de reír a carcajadas al lado del que tanto ha amado en secreto por temor a perderlo.
Ella tiene cincuenta años y el setenta, se quedan los dos solos en la caravana de Eloísa y poco se imagina él que ella lo sabe todo, sabe lo que está sufriendo por ella y el porqué tiene que emborracharse.
Ella le acaricia la frente calmando así su dolor, ese dolor que sólo lo siente el que ama en silencio, ella lo sabe bien, es el mismo dolor que durante años ha estado sufriendo, quiere recuperar ese amor que no se han sabido dar el uno al otro recuperar lo que no se ha perdido porqué nunca se han amado, sólo se han querido.
El la miró a los ojos y vio cómo se deslizaban dos lágrimas que parecieron agujas clavándose en su corazón, nunca la había visto llorar y al verla tan triste se le enrojecieron los ojos, aguantando las ganas de llorar, al verse tan mal comprendió que casi la iba perdiendo, si a él le sucediera algo no volvería a verla y eso sería peor que la muerte, en ese momento decidió cuidarse por ella, porqué sentía temor, que nadie la supiera querer ni proteger como él.
Cada vez que tenía necesidad de beber, le venía al recuerdo Eloísa, la veía llorando junto a él, acariciándole con sus manos que las tenía tan suaves como los pétalos de una rosa. Ella era su vida y decidió seguir por ella, volvió a trabajar convirtiéndose en el payaso más maravilloso que nunca ha existido jamás, haciendo reír al público, sobre todo a los niños, en el fondo es el payaso que todos niños y mayores llevamos dentro. Eloísa ya no contemplaba la obra detrás de las cortinas sino que actuaba junto al payaso de sus sueños, juntos se convirtieron en el número más aplaudido del circo.
No se comprometieron de novios sino que se casaron en cuanto Gabriel se recuperó, cuándo dieron la noticia a todos los del circo no sorprendieron a nadie, todos sabían que es lo que iba a suceder, todos lo veían como algo normal, ellos si se sorprendieron al ver la reacción de todos.
Se casaron, quisieron una boda sencilla, quisieron seguir con su amor de una manera tierna, sencilla, amándose cada segundo de sus vidas como si cada segundo fuera el último.

El personaje del payaso es el que más se parece al ser humano, porqué en realidad todos llevamos un payaso dentro y a veces cómico, a veces triste, a veces hacemos reír y a veces llorar y nunca dejamos de ser payasos  en el teatro de la vida.
Sólo tenemos que saber bajar el telón con cariño y humildad.

María José Robledo

3 comentarios:

  1. Es una historia triste pero muy sentimental y bonita. Me ha gustado

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  2. Así son los sentimientos que se sufren en silencio.
    Pero termina bien la historia.
    Nunca es tarde cuando el amor es verdadero.

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